El Villanueva Showing Talk que Juan Antonio Simarro impartió en la Universidad Villanueva el pasado 29 de abril fue una masterclass a todos los niveles, y para todas las profesiones. Él es un reputado compositor y pianista, que figura en la lista de las mejores orquestas del mundo, como por ejemplo la Beverly Hills Symphony. Sin embargo, su ponencia la quiso enfocar desde el punto de vista más solidario. Por eso, se encargó de mezclar un listado de consejos de vida junto con unas actividades dinámicas dirigidas a los espectadores presentes de manera física, como a los que decidieron seguir la charla vía online.

Simarro ve grandes similitudes entre el mundo empresarial y el de la orquesta.

Por ejemplo, uno puede elegir ser empleado (músico) o empleador (director). Cuando queremos entrar en una empresa, ésta ha surgido de una idea (partitura). Y al igual que en una orquesta si los músicos (o los trabajadores) no tocan, por muy buena que sea la partitura y el director, la música no suena ni sonará.

La clave que Simarro aporta para el buen funcionamiento de cualquier organización es el trabajo en equipo y la comunicación. Al igual que el director de orquesta tiene que saber algo de cada uno de sus músicos, que no pueden ser un número más, porque “así sabrá que puede pedirles”. El director de cine que quiere una banda sonora debería, en palabras de Simarro, permitir al compositor que se deje llevar. Hacer esto en lugar de dar una referencia que copiar y que puede nublar al compositor. Si se hiciera como dice Simarro podrían pasar tres cosas: que se supere la expectativa del director, que se iguale, o que se empeore. En dos de esas tres situaciones, la película y el público sale ganando.

Para entender cómo piensa Juan Antonio Simarro hay que vivir el proceso que él ha vivido.

Tener su experiencia y seguir con él su proceso de reflexión. En muchas ocasiones argumenta cosas que pueden chocar al oyente pero que en el fondo tienen todo el sentido. En uno de los momentos de su ponencia le preguntó al público se querrían a seis optimistas en su orquesta. La totalidad del público respondió sin titubear que sí, por supuesto. Él en su experiencia ha aprendido que el optimista considera que con tres ensayos va sobrado. Mientras que el pesimista, al creer que le va salir mal la actuación, en lugar de los seis fechados pide diez. Todo lo que el pesimista puede hacer para evitar el ridículo, bienvenido es. El balance de ambos perfiles es lo que puede hacer que se consiga el mejor resultado. Por eso Simarro está convencido de que la calidad de una orquesta la marca el que peor toca. La gente en lugar de disfrutar de los cincuenta músicos que tocan bien, se fijarán en el que está desafinando. Al igual que la película con el mejor guion, actores, marketing…. se puede convertir en una malísima película si el sonido la hace molesta.

La gran reflexión

La gran reflexión que dejó Simarro en esa ponencia es que las virtudes pueden convertirse en todo lo contrario. El público empezó a nombrar cada uno, una virtud que le definiese. Simarro por su parte se dedicó a mostrar como esa virtud llevada a mal puerto puede convertirse en un ancla imposible de sacar. Por ejemplo, la puntualidad es una virtud muy valorada, pero también puede llevarnos a convertirnos en gente estresada que no disfruta, y solo va por la vida corriendo.

Simarro puso cinco ejemplos de palabras que cambiadas por otras nos ayudarían a disfrutar más de la vida, a preocuparnos menos, y a ser más felices.

  • Respeto en lugar de Miedo:Antes de salir a un escenario o de exponer una idea hay que valorar a las personas ante las que vamos a estar. Ellas se merecen que de lo mejor de mí, y les muestre lo que sé hacer. Por eso debo respetarlas, pero nunca temerlas.
  • Admiración en lugar de Envidia: La gente que compite contigo en tu mismo sector también tiene cosas buenas, y si te superan en algún aspecto en lugar de envidiarle hay que valorar lo que ha hecho y tratar de imitarlo o mejorarlo. Esto no se consigue resignando a la envidia. En primer lugar hay que admirar lo que ha hecho, y darnos cuenta de que si ha ganado es por algo. Simarro puso el ejemplo de algunos premios que él no ha ganado, y puede pensar que es mejor pianista o compositor, pero tal vez ha hecho peor el marketing. Ya tiene un punto de mejora que le hará crecer la próxima vez.
  • Referencia en lugar de Competencia: En un mismo sector se juntan muchas mentes pensantes con grandes ideas y muchos planteamientos diferentes, y puede que todos sean igual de validos. Es importante evolucionar. “La música evoluciona constantemente. Hay que ser humilde y ver lo que hacen los jóvenes”, así ve Simarro a la competencia, un espejo en el que mirarse y del que aprender.
  • Compartir en lugar de Examinarse: Cuando tengamos una prueba, una entrevista de trabajo o cualquier situación en la que hay que sacar una buena nota o generar una buena impresión, es muy beneficioso ir con la expectativa de que vamos a compartir aquello que sabemos. Hemos hecho un trabajo previo, o tenemos algo diferente que contar, o lo podemos contar de una manera diferente al resto. El hecho de no ir con la mentalidad de que no se puede fallar, rebaja la tensión y hace que el resultado sea infinitamente mejor. Y a esto le sumamos el beneficio para la salud mental. “Ser tú mismo tu cliente es lo mejor. Hacer algo para ti, para satisfacerte a ti mismo, y encima le pueda gusta a todo el mundo”.
  • Amor Propio en lugar de Ego: Solemos saber cuales son nuestros talentos o puntos fuertes. Estos bien encaminados nos pueden ayudar a progresar en nuestras vidas, pero mediados por el ego pueden hacer que nadie quiera trabajar con nosotros y que perdamos ese talento. Este caso es valido para el ejemplo que nos puso de que el listón de una orquesta lo marca el de abajo. Es valido para el que peor toca que por amor propio “se quiere esforzar para no estar por debajo del resto”, y para el que puede que sea el mejor músico que el hecho de ayudar a su compañero hará que la gente no se fije en cuando desafina el otro si no en cómo de bien toca él. No hay que buscar ganar siempre, si no que la experiencia y el disfrute traiga como consecuencia la victoria.

Artículo escrito por JORGE BELMONTE, alumno del Grado en Periodismo de la Universidad Villanueva.